Bitácora del 15 de Enero

Es casi imposible el olvido.

Olvidarme, olvidarte, es una ilusión.

Me voy, segundos estás en mí

Los minutos corren y sigues ahí.

Las horas no perdonan y sigues aquí.

***

Necesito hablarlo, decirlo,

no puedo continuar con la asfixia constante de no saber si será.

Sentado desde aquí te veo en mí.

Eres intangible, y aun que eres impredecible veo a través de ti.

***

Cura el corazón, está hecho trizas.

Cura las heridas de este sentimiento.

Cura este amor que dejaste que sintiera por ti.

***

Eres intocable, pero te siento en mis sueños.

¿Vivo por ti? ¿Quieres a este amor?

Sigues en mi ser .

Sigues aquí y duele.

***

La distancia permanece.

¿Por qué sigo sintiéndote?

Tu ausencia llega día a día.

¿Se irá?

Pienso en ti

¿Por qué creo un mundo junto a ti?

***

Debo levantarme de este dolor.

Ya no siento tu olor,

Ya no siento tu calor.

No sabré si te irás o te quedarás.

Solo veo tu distancia.

***

Ganaste.

Lamento no estar allá, en tus sueños.

Solo veo tu distancia corriendo en el tiempo.

Me miento para no sentir tu ausencia.

Y aunque no sientas la mía, seguiré sintiéndome.

.

Publicado por Andy Calen©

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Cap.7: Te amo

Recomendación: Leer escuchando la canción.

Ella es la chica de mis ojos.

En su sonrisa está la luz y es perfecto verla sonreír al menos una vez al día. Me agrada tanto.

Probablemente se cansen de leer siempre lo mucho que me encanta Ema, de lo perfecta que es, de que la quiero tanto, tanto que hasta duele.

Amar a una persona tanto hasta que duela, eso es amor.

Amo Ema, con todas las cosas que han pasado, hemos vivido y nos tocará vivir. La amo con su pasado, su presente y su futuro.

No pretendo que piensen que soy un ingenuo pero puedo decir a mis 18 años que conocí el amor con ella.

Primer intento

Chat de Ema:

Alonso: ¡Hey! 🙂 Te estoy viendo ahora

Ema: ¿Estás… en el auditorio?

Alonso: Yeap, separa el sitio, me sentaré contigo. 

Me senté a su costado en todo el conversatorio. El momento fue incómodo, el conversatorio estaba aburrido hasta que el director de la película empezó a hablar, que por cierto estaba durmiendo todo el tiempo que el productor hablaba. 

– Claro, es mi turno de hablar. Bien chicos yo no los aburriré más de lo que sé que ya están. Al decir verdad a mi también me aburrió todas las pastruladas que dijo mi amigo, pero la verdad es que todo lo que dijo él, es cierto, por desgracia – Se escucharon risas – ¿Saben algo? Los que quieren hacer cine, el verdadero cine, tienen que conseguirse a uno como él, porque sin un buen productor tu película no la verá nadie, nadie te dará el dinero y mucho menos que te paguen por hacer una obra de arte.

– Oye – Le susurre al oído – Tiene estilo. 

– Me encanta.

– El cine es un arte. Hay que saber entenderlo para hacer un buen cine. No se trata de entender a los famosos cineastas, se trata de ti mismo, es la búsqueda de tu yo interior. Si no se conocen a ustedes mismos créanme, fracasarán. Vamos hacer algo, dejemos la charla a un lado. Hagan lo que quieran hacer en estos precisos momentos. ¡Vamos! Si han querido agarrarse a esa flaca por años, hoy es la oportunidad ¡Vamos!

El auditorio estalló de escenas frenéticamente inesperadas. Muchos se besaban. Hombres con mujeres. Mujeres con mujeres. Hombres con hombres. Y ella y yo solos, sentados viendo todas estas escenas. La mire a los ojos. Sujete sus manos. Volví a mirarla. Acaricie su mejilla. Me acerqué. Ella estaba nerviosa. Cerró los ojos. Rose sus labios. Estaba muy cerca.

– ¡Vaya! Sí que tenían muchas ganas. Esto es solo el principio chicos, descúbranse y vivan la vida, ese es mi secreto para hacer buen cine, lo demás es, ya saben, no puedo decir lisuras. Gracias por su atención.

La oportunidad se fue. La oportunidad después de meses, se fue. No pude besarla.

Segundo intento

Chat de Ema:

Alonso: Hey! Irás hoy a Barranco Bar, ¿no?

Ema: No creo 😦

Alonso: ¡¿Por qué?!

Ema: Terminará tarde y está lejos de mi casa. No tengo donde quedarme.

Alonso: ¡Lo solucionaré, pero pleeeeeease tienes que ir!

Chat de Daniel:

Alonso: ¡Dan! en que estas? ¿Necesito un favor, Ana irá al bar no?

Daniel: ¿Sí? Y debo preguntar ¿Por qué preguntas por ella? ¿Te gusta mi flaca? jajaja

Alonso: Si.

Daniel: ¿KHE?

Alonso: No idiot@, Ema no tiene donde quedarse, por eso no irá al club. 

Daniel: Ahora todo tiene sentido. Okey, ¿Quieres que se quede en el depa?

Alonso: ¡¡¡En serio!!!

Daniel: Soy tu mejora, desde luego que voy a contribuir con que hoy tengas el delicioso. 

Alonso: No jod@s Daniel. Pero en serio, gracias.

Chat de Ema:

Alonso: Conseguí un lugar. Es el depa de Daniel, irá Ana también.

Ema: Su departamento…

Alonso: Si 🙂 Descuida estaré yo. Daniel no hará nada jajaja.

Ema: jajaja mmm no lo se. Aunque si está Ana quizá mi mamá si me deje.

(Ema esta desconectado)

Alonso: Por favor ve. 

Luego de unas horas.

Alonso: Llegue a tu casa, estacione afuera.

Ema: Ya salgo.

Esperaba ansioso en el auto. Encendí la radio, luego me di cuenta que era muy pensado así que lo apagué. Limpié un poco el asiento del costado y eché el aromatizante. Luego me di cuenta que dejó mucho olor y encendí el aire acondicionado. Ema salía de la portería, estaba radiante. Traía una casaca de cuero negro, de hecho, tenía un estilo algo diferente a lo que suele usar, estaba diferente, pero le quedaba muy bien.

– Luces radiante Ema – Ella subía al auto.

– Gracias – Se sonroja.

– Bueno ¿Lista para una gran noche?

– Siii – Extendió sus manos hacia arriba y gritó.

Llegamos a la tocada y dejé por un momento a Ema con Daniel y Ana. Tenía que hablar con los chicos de la banda.

– ¡Qué tal hermano! – Los chicos de la banda me saludaban.

– Chicos, necesito que canten la canción que practicamos. Se que es pronto, no la han ensayado mucho, pero…

– Tranquilo, déjamelo a mi. ¿Esta la chica que inspiró la canción? – Matías, el vocalista, lo decía con mucha confianza.

– De hecho, si, ella está aquí. – Los chicos de la banda empezaron a fastidiarme.

– ¡Bien Alonso! Sin lugar a dudas ella hoy saldrá del bar siendo tu flaca. – Los demás empezaron a reír.

– Solo quiero que menciones que la canción fue escrita para ella – Matías me interrumpió.

– Tranquilo, no es la primera vez que hago esto. Diré todo el floro, te menciono y luego digo su nombre. ¡Hoy nuestro amigo va a campeonar! – Todos reían. 

Salí del camarín y fui a la mesa donde estaban Daniel, Ana y Ema. La mesa se encontraba algo alejada del estrado, lo cual era bueno para tener mayor privacidad y poder conversar. Cuando inició la tocada todos empezaron a acercarse al estrado y la banda empezó con los mejores temas, sin lugar a dudas estaban siendo un éxito. Esperaba el momento en que Matías inicie la dedicatoria, tenía todo planeado, él hablaba acerca de la canción y luego yo me acercaba a ella para poder decirle que todo este tiempo había sido ella la única, la única persona que me hizo replantearme todo, decidir ser mejor, ser yo mismo y aceptarme tal cual. 

Mientras me proyectaba veía a Ema con un rostro impaciente, ansioso y desconcertado. No sabía muy bien qué ocurría, se veía como en shock. Quise preguntarle, pero al verla tan ensimismada no quise interrumpir sus pensamientos. Los chicos de la banda seguían cantando canción tras canción y ella seguía inmóvil. Cada minuto que pasaba tenía la certeza de que algo estaba ocurriendo solo que no entendía que. En ese preciso momento Matías empieza la dedicatoria.

– Hoy quiero cantar una canción nueva, una canción que fue inspirada por una persona. Una persona única, especial… – Ema se acercó al estrado – Ella. Si, ella, es una chica. – las voces del público se escuchaban con un tono de ternura – Ella hizo que – Ema llegó al estrado y miró a Matías. Él se percató de ella y vi el mismo rostro de Ema en él, impaciente, ansioso, y desconcertado. – Hizo que me replanteara todo, cambio mi vida, me hizo mejor. Esta canción es para ti Ema. – Matías empezó a cantar mi canción. 

Nunca me había sentido tan usado en mi vida. No podía creer que Matías se apoderó de mi canción y no solo eso, sino que se la dedico a mi Ema, justamente a ella. Tenía millones de insultos en mi mente, pero Daniel y Ana me detuvieron en el momento en que quería acercarme al estrado a partirle la madre. Sumido en mis pensamientos noté que Ema se retiraba del bar con ciertas lágrimas en su rostro. Me di cuenta que esto no se trataba de mi, estaba siendo muy egoísta con mis sentimientos que dejé de pensar en cómo se sentía Ema. Estaba por seguirla y Matías bajo del estrado dejando al público y siguió a Ema. Colmado de impotencia quise seguirlos, pero Daniel y Ana nuevamente me detuvieron. Consternado esperé inconforme. 

– Ire ahora, ya pasaron 10 minutos. 

– Alonso, dale espacio, es evidente que todo esto tiene una explicación, pero si vas ahora no será un buen momento para ella y por ende para ti. – Ana trataba de calmar mi desesperación. 

–  Pretendes que me quede solo a esperar cuando Matías, la persona que no solo robó mi canción, sino que le dedicó a Ema mi canción, mi canción, esta con ella a solas. – Desde mi punto de vista no tenía coherencia su consejo. – Ire.

La impotencia y el enojo hizo que se apoderara de mí por ese instante y salí del bar. Pude ver desde la entrada que ellos estaban hablando en la esquina del bar. No era precisamente una conversación amena, pero de hecho podía darme cuenta que ellos ya se conocían, ya tenían historia. Eso me hizo sentir inseguro y no conforme con ello, me acerque aún más para poder escuchar su conversación. Pude esconderme un poco entre los arbustos de la entrada y vi a Ema con sus ojos rojos.

– Déjalo así, no quiero arrastrar el pasado a mi presente. Déjalo así por favor Matías.  

– No Ema, no quiero. Se que no soy la persona más honesta, pero créeme cuando te digo que aún sigo sintiéndome… – Matías tomó sus manos de Ema, hubo un silencio y luego continuó – Contigo soy diferente, todo lo que soy o mejor dicho lo que creen que soy, eso contigo no funciona, no existe. Tu eres la única que me hace sentir de esta forma…real. – Veía a Matías en una faceta que no había visto, de hecho, noté mucha sinceridad en sus palabras y eso me pesaba. – Se que nunca te he dicho esto, pero…te amo.

De pronto sentí todo pesado, opresión y me di cuenta que temía escuchar la respuesta de Ema.

– Ya no soy la chica de la secundaria que conociste Matías. Ustedes me fragmentaron y ha sido muy difícil recomponerme. Nuestra relación… si es que se le puede llamar a lo que tuvimos relación, ya no existe. – Matías la interrumpió.

– Se que te hicimos mucho daño. Yo me siento culpable todos los días desde esa noche. Yo no hice nada, no te defendí, no te protegí y lo principal te ignoré cuando necesitabas ese apoyo. No me lo perdono, vivo con eso todos los días, me come el alma. Quisiera cambiarlo, pero no puedo borrar el pasado, déjame poder hacerlo ahora, déjame ser parte de tu presente, por favor.  

– No lo compliques, por favor – Matías la interrumpe.

– Ema yo se que – Me enfurecí al ver que él quería obligarla a cambiar de opinión, me dejé llevar por mi frustración, mi enojo y mi impotencia, salí del arbusto de donde me escondía y fui directamente a ellos. 

– Matías, ya déjala – Hice que Matías deje de sujetar sus manos de Ema – Ya te dijo no, ya fue suficiente, ya hiciste mucho por hoy. – Comprendió lo que le dije entre líneas. 

– Alonso… tú – Ema trataba de secar sus lagrimas. 

Sujete sus manos y la lleve a mi auto. 

***

La llevé a la costanera, donde sabía que podíamos hablar un poco más tranquilos. Al estacionarme, vi que Ema estaba dormida en el asiento. Se le veía muy linda, tenía las mejillas rojas y parte de su cabello tapaba su rostro. Me acerque a ella, sabía bien que estábamos solos, era la primera vez después de mucho tiempo de estar solos, estaba muy cerca de sus labios, tenía un olor muy particular, a cereza, cada vez tenía el impulso de querer besarla, pero sabía que no era el momento ni las circunstancias correctas. 

Tercer intento

Llame a Daniel para saber si aún se encontraban en el bar.

– ¡Alonso! ¡Al fin llamaste! Salimos a buscarte, pero ya no estabas. Matías esta furioso contigo ¿Qué ha pasado? 

– ¿En donde estas?

– En el depa, nos retiramos, las cosas en el bar se pusieron tensas cuando Matías entró histérico diciendo que tú eras entrometido…

– Poco me importa lo que él diga ¿Estoy con Ema, podemos ir al depa?

– ¡Claro! Dale. 

Llegamos al departamento, desperté a Ema para bajar del auto, me sentí culpable por despertarla. Al llegar, Daniel y Ana no hablaron mucho de lo ocurrido, al poco tiempo se fueron a dormir al cuarto de Daniel. Me quedé con Ema en el segundo cuarto que quedaba, acomode algunas cosas mías que había dejado cuando me quedaba a dormir en el departamento.

– Gracias Alonso, por lo de hoy…por todo.

 – No te preocupes Ema, solo quiero que estés bien. Solo eso. – La bese en la frente.

Saqué unas cubrecamas y unas almohadas del armario y las extendí en el suelo.

– Tengo unos polos míos aquí…no se si deseas ponértelos…

– Si, esta bien – tímidamente.

Ema se sacó la casaca y luego me miró.

– ¡Ah! Claro, me volteo.

Para ser honesto, tenía muchas ganas de mirar de reojo. Mientras ella se cambiaba me quitaba las zapatillas.

– Listo, ya estoy. 

– Okey, bueno apagaré las luces. – Me dirigí al interruptor y Ema se acostaba en la cama.

– Buenas noches Alonso.

– Buenas noches Ema.

Me acosté en las cubrecamas que acomode en el suelo. Quería acercarme a ella. Quería decirle cuánto la quería. Quería besarla. Quería estar con ella. Sentí un gran impulso por ir a la cama, que irónicamente estaba a centímetros de mi. Las luces seguían apagadas y todo estaba oscuro. Así que me paré. Me acerqué a la cama. La miré, estaba durmiendo, hasta cuando dormía era perfecta. Me acercaba más. Estaba a unos centímetros de sus labios y ella abre los ojos, me mira. Me puse nervioso y caí. Al caer jale su colcha y ella cayó encima de mi. Estábamos los dos en el suelo. Mirándonos. Me acerqué y al ver sus labios, la bese.

Acaricié su perfecta y tersa piel. Sus manos acariciaban mi rostro. Besaba su dorso lentamente. Sus perfectos ojos pardos me transportaban a otra dimensión. Sus labios rosas tenían un aroma a cereza. Su bella cintura se encontraba junto a mi cuerpo. Todo en ella era perfecto. 

–  Es mi…

– La mía también. – La mire a los ojos sabiendo que en verdad lo que sentía era amor. – Y quiero que sea contigo. 

Me puse sobre ella y la ame. 

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Cap.6: Ella lo sabe

Recomendación para leer este blog, escuchar esta canción.

Alonso, ese soy yo.

18 años.

Sociable.

Vago en ocasiones.

Flojo y dormilón.

Me gusta escribir – no es novedad si lees esto – pero nadie lo sabe.

Ni Daniel, mi mejor amigo.

Daniel, si pudiera describirlo con una sola palabra, diría sin lugar a dudas “coqueto”.

Un buen tipo.

Dicen que soy el “chico perfecto” con el que toda chica sueña pero no trato de serlo.

Ser yo, desde luego que está siempre en mis planes.

Estudio… si… lastima que no sea lo que me gusta, que es la literatura.

La vida es así, una bazofia.

En el Instituto lo único que me anima a seguir asistiendo son los amigos que hice. Daniel puede llegar hacer un tanto abrumador con todas las chicas que están detrás de él – que si me piden mi opinión, es todo un ‘galán’ de cuento de hadas.

Asisto a unas clases de técnicas escritas a escondida de mi mamá. Por cierto, mi madre y toda su familia tienen una larga trayectoria en el área legal y al decir verdad, por esa razón quisieron que este en el Instituto.

“Todo buen abogado domina todos los idiomas, hijo” me lo dice todos los días.

Las clases de técnicas es un escape para mi.

Tengo una banda pero no soy el vocalista, ni el guitarrista o el baterista. Yo soy el compositor, el papel más olvidado de una banda.

De hecho con la banda no nos va tan mal, hemos empezado a tener contratos últimamente en bares reconocidos de la ciudad.

Me gusta llegar al Instituto y poder dormir en el pasto. Es uno de los lugares más gratos, al igual que la cafetería, que venden toda clase de comida, deliciosa comida. De hecho, en la cafetería fue donde conocí a los chicos de la banda y nació esta loca idea de integrarme.

Pero saben, lo que más me gustaba del Instituto es entrar a las clases de inglés, aunque el idioma no me gusta, ella está ahí.

Dulce, sublime, rockera de 17 años.

Cuando la ví por primera vez en el Instituto, apenas tenía dos amigas.

Siempre la observaba. Me sabía su rutina diaria.

1. Llegaba y siempre se “olvidaba” su carnet – creo que lo hacía a propósito – y de hecho eso no era impedimento para que entre a clases. El vigilante era su amigo y con un simple beso en la mejilla, la dejaba entrar. Es muy persuasiva su sonrisa.

2. Luego se dirigía al kiosco, a comprarse una cajetilla de cigarros y unas mentitas.

3. Después de las mentitas, se dirigía a la sala de cómputo a terminar de hacer sus ejercicios que debía presentar.

4. Inmediatamente después se iba corriendo a su salón a presentar su “tarea terminada”.

Era tan entretenido verla hacer eso todos los días. Sobre todo en la salida, cuando esperaba que todos se hayan ido, salía a la calle, sacaba su cajetilla de cigarros y prendía uno. Siempre se fumaba dos y después del segundo se iba caminando hasta el paradero, fumándose el tercero.

Recuerdo muy bien cuando la vi por primera vez, ella pasaba por los pasillos del pabellón “F”, traía una polera muy ancha y larga, llevaba unas zapatillas distintas y tenía el cabello desordenado, tenía una simpleza tan natural que me cautivo, al decir verdad.

Era la chica más bella que había visto en toda mi vida. Encantadora. Única.

Supe que tenía que conocerla y no sabía cómo. Estuve bastante tiempo planeando tener un encuentro casual con ella pero ninguno de mis planes funcionaron.

Tuvo que llegar el día, el más inesperado para conocerla. Era verano y mi amigo Daniel estaba en “planes” con una chica llamada Ana. Ana era su compañera de clases de ella. Ese mes se conocieron, lo cual yo no tenía ni la más mínima idea, ambas solo se hablaban en clases, mas no a fueras de ellas. Lógicamente aquel día yo solo esperaba ver a Daniel y a Ana como siempre para irnos juntos al paradero a tomar nuestros buses y ver fumar a esta chica “misteriosa” pero vaya sorpresa la que me di ese día.

Salí del salón con Daniel, él me llevó al salón de Ana, era la primera vez que lo hacía, usualmente Ana venía a nuestro salón. Al llegar a el, la vi. Era ella, traía un polo blanco  de ‘Ramones’ y unos jeans. Tenía los audífonos puestos, conversaba con Ana y un chico más. Creo que solo asentía la cabeza tratando de fingir que en verdad si los escuchaba pero en realidad solo quería que la conversación terminara. Al llegar a su salón Daniel saludo a Ana y valla “saludo de amigos” que le dio. Yo la miraba, ella parecía estar en otro planeta.

– ¡Alonso! Que bueno que llegaste, te presento a Ema – Ana parecía tan entusiasmada.

Mis planes de conocerla de una manera “increíble” su fueron al tacho cuando Ana me la presentó de manera intempestiva.

– ¡Ema! – Ana mueve su hombro. Realmente estaba distraída y tan concentrada mirando ese salón.

Ema, ese era su nombre. Hasta ahora el escuchar su nombre sigue teniendo exactamente el mismo efecto electrizante en mi.

– Ah… – Ema giro la cabeza – Hola – Sonrió amablemente.

– Hola, ¿Qué tal?

– Bien…¿Supongo? – Tenía una sonrisa muy linda, irresistible.

– Bueno Ema, creo que ya está todo listo para nuestra exposición final. No te olvides de hacer tu parte, nos vemos. – Ana se despedía.

– Claro, chau. – Se sentía incómoda aunque no sabía bien el porqué. ¿No le habría gustado mi presencia? Ella se retiraba y yo solo la observaba irse.

A los pocos meses de conocerla, fue su cumpleaños, tuve la suerte de conocerla antes de esa fecha. Había planeado todo un itinerario, sin embargo, ella parecía estar en otra parte. Claro, yo no sabía en ese momento que la tenía tan impaciente. Ese día vió a un chico de su pasado con una chica. El día que debió ser el más feliz fue para ella el día más triste.

Desde ese día, juré protegerla. Jamás deje de pensar en ella. Jamás me alejé.

Todo de ella me encanta.

Me encanta verla fumar en los pasillos del “A” a escondidas.

Me encanta verla escribir cuando se le vienen ideas por montones para una buena historia.

Me encanta escucharla cantar, sin que se dé cuenta.

Me encanta observarla cuando baila en sus clases de hip hop.

Me encanta hablar con ella de tonterías en su cuarto.

Me encanta cuando muerde sus labios, en símbolo de que está nerviosa.

Me encanta cuando me abrasa.

Me encanta cuando me mira. Su mirada triste, dulce, real. Me encanta.

Y por supuesto, me encantó cuando me beso.

Cuando me beso fue algo totalmente inesperado. Estábamos en el estacionamiento escuchando nuestra canción favorita cuando de repente ella solo me miro y me beso. Al decir verdad, sus besos pueden ser muy adictivos.

Recuerdo todo de ella.

Hasta el día en que la deje de ver, verdaderamente sentí que la estaba perdiendo.

Después del beso intenté hablar con ella, no supe nada de Ema durante dos semanas. Ya no asistía al Instituto y por más que le dejaba mensajes no tenía respuesta.

Supe que se mudó y por ese motivo ya no asistía a las clases. Luego de esas dos semana me respondió con un mensaje.

Alonso, quise poder hablarte antes de irme pero creí que era lo mejor. Sentí la necesidad de estar sola, encontrarme conmigo misma. Me fui de viaje por una semana y creo que me ayudo mucho. Me conecté conmigo misma y ahora sé realmente qué es lo que quiero hacer con mi vida. Lamento haberme ido de esta forma, debí decírtelo. Lo siento.

Te cuento que me mude, la nueva casa es espaciosa y tengo un cuarto grande. También empezaré la universidad, estoy emocionada. Espero verte nuevamente muy pronto. Solo que, espero que me comprendas cuando te digo que aún no estoy lista para vernos nuevamente. No me odies, por favor.

Quiero sentirme completamente bien cuando vuelva a verte y realmente espero que sea pronto.

Te quiero 🙂

Ema.

Creía que ya la había perdido. Pero luego comprendí la verdad de sus palabras. Necesitaba espacio, tiempo y … he venido haciéndolo.  

No tenía pensado entrar este semestre a la universidad pero mi madre intercedió. Y aunque normalmente hubiera hecho la manera posible de hacer respetar mi idea, mi accionar cambió completamente al verla en el primer día de clases.

No sabía realmente qué decir o hacer. ¿Quería que vuelva a hacer todo como antes? La única respuesta que tengo es que sé que la quiero a mi lado, como amigo o como algo más pero la quiero nuevamente conmigo.

Sé que ella ha pasado por muchas cosas y yo he pasado muchas cosas con ella. Pero ahora que la tengo no pienso perderla. No pienso alejarme de ella, ni un segundo. Ella lo es todo para mí. Todo…y ella lo sabe.

Te quiero Ema.

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Cap.5: Mi Ema

*Recomendación para leer el blog con esta canción.

– ¡Chica Avrilera!

Mis manos sudaban, tenía cosquilleos en mis piernas y se me escarapelo el cuerpo.

– ¿Qué ha sido de ti? – Sonrió amigablemente – ¿Cómo estuvo tu cumpleaños?

Trataba de definir si en verdad el destino me estaba jugando una muy mala jugada o si realmente me lo merecía.

– ¿Ah? – ¡No se te pudo ocurrir otra cosa Ema!

No lo había visto desde mi cumpleaños, hace unos meses atrás, pero seguía igual.

– Quise saludarte personalmente pero ese día … – bla bla bla, si Matías. No podías porque estabas con esa estupi@ chica. – era el cumpleaños de Nadir – Ema no juzgues sin antes escuchar… Ahora me siento mal. El cumpleaños de su mejor amigo. ¡Haz un cumplido!

– ¡No te preocupes! –  repliqué efusivamente – ¡Perfecto! Ahora pensará que eres una loca ¡Genial Ema!

– Realmente me hubiese gustado verte un momento, por lo menos.

Él realmente no se percató que ese día estaba ahí. Ni siquiera se había percatado que estábamos en el mismo instituto.

– No hay problema. De todos modos no hice nada.

– ¿Te encuentras bien? – preguntaba curioso.

Siempre fue esa clase de chico que se preocupa por sus amigos. Supongo que en alguna parte de su mente él me consideraba su amiga.

– Noto que no estás siendo “tú” ¿Paso algo?

No negaré que me agradaba notar esa curiosidad, pero no estaba de humor como para tener esa charla ahora.

– ¿Sabías que … estamos en el mismo instituto?

– ¿No? ¡En serio! Eso … eso es – tenía un poco de brillo en sus ojos o al menos eso fue lo que creí ver – ¡Es una enorme coincidencia! ¿Por qué nunca me lo dijiste?

– Eso ya… ya no importa – evadí su mirada.

Hubo un pequeño silencio incómodo.

– Y … ¿Por qué llevas Pepsi? – supe que quería cambiar de conversación – ¿Estas…? ¿Es lo que pienso?

– No había Coca-Cola así que pensé…

– ¡Vaya! ¡Vaya! Ema, nunca dejas de sorprender jajaja ¿Qué ron es?

– Cartavio.

– Si es el caso entonces invítame. Yo pongo los cigarros – Sonrió.

Llegamos a mi casa y lo hice pasar. De hecho no era la primera vez que había estado en mi casa. En la época en la que los dos “tuvimos una historia” – porque realmente no sé cómo describir lo que tuvimos – venía con frecuencia por la cochera cercana al jardín.

Entramos a la cocina y saque el ron. Él hizo la mezcla y lo puso en la botella de Pepsi. Volvimos a salir cerca al parque de mi casa y la casa de su abuela de Matías – si, su abuelita vive cerca a mi barrio. ¡Menuda suerte que tengo!

– No esperaba verte hoy Ema – tomaba un sorbo considerable de la botella – Vine a pasar unos días con mi abuela porque siento una enorme presión en esa casa donde vivo. No quiero sonar cursi pero realmente ella es la única que entiende mi amor a la música y que realmente quiero algo… – estaba tratando de abrirse conmigo o eso es lo que quise pensar.

– Algo serio.

– Sí… – me miró, tenía una sonrisa diferente, la sentí sincera por primera vez. – Tu ¿Porque bebes?

– Eso no importa…

– Sé que no he sido un buen amigo – bebía otra vez – También sé que no fui la mejor persona en la secundaria. Ahora lo entiendo. Todos los que dicen conocerme en realidad no me conocen, siento que he vivido una falsa en estos años y de alguna manera me siento culpable … – silencio – por ti.

– Eso no … – me interrumpió.

– Déjame decirlo, por favor – sus ojos estaban cansados – perdóname… – sentí la sinceridad de sus palabras.

– Nunca me lastimaste. No tienes porque sentirte culpable. Eres un buen chico Matías.

– Te admiro – extendió su mano hacia mi rostro, me miró y continuó – ¿Sabes? – bajo sus manos – cuando te “revelaste” ese día en la escuela no sabes cuanto te envidié. Yo hubiese querido tener ese mismo valor, tienes coraje. Eres una chica y posiblemente la única chica más valiente que conoceré.

– No me considero valiente pero – siguió interrumpiéndome.

– No se porque estoy diciéndote estas cosas. Probablemente son los efectos del cigarro y el trago o quizá simplemente encuentro en ti algo que no encuentro en otras personas. Es algo difícil de explicar… eres perfecta.

– No, para nada lo soy – sonreí – Deja de beber, es mi turno ahora – le quite la botella.

– Cierto, tienes el corazón roto, mereces beber. Y bueno, a eso agregarle que pusiste el ron.

– Cómo puedes saber… – me quede atónita.

– Aunque no lo creas te conozco Ema.

Silencio prolongado.

– Bese a alguien que no debí besar. Siento que arruine la amistad y tengo miedo.

– Eso…es intenso. – Sorprendido – Eso es bastante intenso.

– Si.

– De algo estoy seguro, sé que ningún chico se alejaría jamás de ti. Eres increíble Ema, no creo que ningún chico que te conociera lo suficiente lo permitiría. Sería un completo estúpido si lo hiciera. No temas por algo que hiciste, miedo debes tener por algo que pudiste hacer y es muy tarde hacerlo – Matías tenía una mirada de frustración.

– Son palabras intensas – no había conocido esa parte de él y no sabía cómo me veía.

– Bueno, ya es media noche. La abuelita me esperaba a las nueve y media jajaja.

– Entiendo.

– Fue un gusto hablar contigo. Un verdadero placer Ema.

– Me agrada saberlo – sonreí.

– Volver a la realidad es frustrante pero así son las cosas.

– Dímelo a mí – sentí necesario decir algo de sarcasmo.

– Jajaja, nos vemos más tarde en el instituto – Nos abrazamos – Te quiero Ema.

Matías se despidió y lo vi irse con su típica casaca de cuero negro y sus jeans.

Conversar con él me hizo sentir mucho más tranquila. Conocí una parte de él que lo hacía más humano, no el típico chico popular que solía ser en la secundaria.

Era bueno saber que entre Matías y yo las cosas estaban bien. Sentí por primera vez una gran tranquilidad, una inmensa paz interior. Supe que tenía que hablar con Alonso, tenía unas grandes ganas de hablar con él.

Al llegar a casa y entrar a mi cuarto, ingrese al Facebook y vi su mensaje. Decía:

Ema, mi Ema.

¿Han sentido esa emoción cuando leen las historias de Wattpad? Pues esa misma emoción la sentí.

Si creí haber cometido un error, pues no me imagino sin haberlo cometido.

No sé como terminaran las cosas entre Alonso y yo, pero algo que aprendí hoy es que aunque no sepa bien qué es lo que me espera en un futuro siempre estaré dispuesta a intentar una y otra vez, es mejor hacer lo que sientes en el ahora y no esperar hacerlo en un futuro porque puede que sea muy tarde para ello.

Gracias Matías.

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Lógica

¿Qué se siente perder a alguien?

Intenta recordar, cierra tus ojos.

Mira sin abrirlos.

Recuerda esa primera vez.

La primera vez que lo besaste.

Construye paredes sobre él. Rodéalo.

La música de sus labios a lo lejos…¿Lo escuchas?

Piensa que es un ruido blanco. Ya dejó de ser dulce.

Es un sonido horrible.

 

Ese paseo por el río…cuando tus dedos de tus pies se enterraban en la arena mojada.

Siente tus pies, la caricia de su mano, liberate.

Eres tú.

 

Recuerda una vez más la primera vez que lo tocaste.

Las maravillas de ese instante. Te preguntas: ¿Alguna vez cesarán?

 

Ahógate  en el recuerdo, ahógate sin creer.

Maldice si en necesario. Maldice por lo que has recibido. Ya no creas.

Muere.

 

Has que el cause del río se seque.

Es un bendito y maldito misterio.

Un gran misterio el amor.

¿No encontraras otro?

 

Corre. Corre si así lo prefieres.

Se amante si así lo quieres.

Deprimete. Permítete hacerlo.

Estáte propenso a la miseria.

 

Habrá siempre una marca.

Una marca en tu hombro que siempre te lo recordará.

 

¿Cuánta tristeza puede tomar?

Mira mi hombro y ve la diferencia.

 

¿Cuando el amor se termina?

Todo río tiene un final.

 

Duerme en la misma cama que compartieron.  Duerme en mi cama.

Mantén tus manos sobre mi cabeza hasta que que tome mi último aliento.

Recuerda la primera vez que me tocaste.

Siente las maravillas de ese instante.

 

¿Si alguna vez cesarán?

Ahógate  en mi recuerdo, ahógate sin creer.

 

Maldíceme si en necesario.

Maldice por lo que te he hecho recibir.

Ya no me creas.

Se libre.

El amor no es un misterio.

 

 

Publicado por Andy Calen©

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Cap.4: What are you so afraid of?

Antes de empezar con la catarsis que escribiré tienen que hacerme un favor.

Pueden leer este post solo escuchando esta canción: https://bit.ly/2QREazc 

***

Empezaré diciendo que estoy considerándome una tonta. Una completa idiot$.

Perdonen el lenguaje, no pretendo dármela de poser tratando de escribir ofensivamente.

Solo…estoy tratando de descargar toda la “mrd” que llevo dentro ahora.

Odio cuando no puedo tener el suficiente coraje para enfrentar ciertas situaciones en mi vida. Odio tener que lidiar con mi maldit$ incompetencia para reaccionar en los momentos en que debo reaccionar y odio completamente que mi único medio para desahogarme sea escribiendo.

Se preguntarán porque tanto odio particularmente en este post. Es porque hoy las “cosas con Alonso tomaron otro curso” y no me refiero a un curso amigable… me refiero a un curso más…digamos un curso diferente y nuevo.

-¿No se si fue un error?- Pero siento que al comienzo todo parecía estar perfecto, hasta de hecho me sentía muy bien a su lado pero en algún momento empecé a hacerme muchas preguntas, tuve dudas y entre en pánico por no tener respuestas. -¿No se si yo cometí un error?-  Siento que fue un impulso, de eso tengo certeza, pero no tengo la menor idea del por qué decidí tener este impulso.

Tengo recuerdos de Alonso mirándome fijamente a los ojos y yo escapando de esa situación.

Se que no debí correr ni huir, como les dije, soy una maldit$ cobarde. No quiero que se sienta como una excusa pero ciertamente no supe qué hacer después de ver a Alonso parado, su cara lo decía todo, desconcierto, tristeza y algo de aflicción.

Por las escaleras cerca de nuestro salón, él me pasó la voz. Nos saludamos con nuestro saludo “especial”, caminamos, conversamos como siempre lo solemos hacer pero al mirarlo… tenía una sensación en el pecho, una opresión, un impulso que al decir verdad lo tenía desde ya unos días atrás.

Días después de mi cumpleaños, él y yo nos hemos acercado aún más. Los 5 meses con él en mi vida después de decir que sería una nueva Ema han sido más agradables, los momentos que compartimos juntos hacía que las cosas en mi vida fluyeran mucho mejor de lo usual. – me pregunto si esos momentos cada vez más cercanos con él quizá…¿Me hizo hacer lo que hice? –

Al pasar por el centro del mall en una de nuestras largas caminatas que solemos hacer siempre saliendo del Instituto, él me hablaba de lo mucho que le gusta “Videoclub” nuestro grupo favorito Siempre cuando suele hablar de Videoclub es inevitable que cante algunos versos de sus canciones. Y cada vez que lo hace su perfecta pronunciación del francés hace que se me escarapele el cuerpo.

Sin darme cuenta porque andaba perdida en los versos franceses, llegamos a la zona de estacionamiento del mall. Nos sentamos por un momento, hubo un silencio que no fue incómodo.  En esta época del año el invierno suele ser el más fuerte y yo en lo particular soy muy friolenta, él me dio su polera, después saco de su bolsillo su iPod y reprodujo “Roi” (https://bit.ly/2N2OJ1q) nuestra canción favorita. Él seguía hablándome, en algún momento sus palabras dejaron de tener sentido para mí. Todo el alrededor se hizo humo y era cómo estar sola con él en un espacio alterno. Perdí la noción del tiempo y lo veía muy lento, hablaba de manera muy lenta y cálida a la vez. Repentinamente me acerque, me miro, lo mire, él trató de continuar hablándome sobre lo que fuera que me hablaba, la canción llego al coro y sentí que no podía resistirme más a ese impulso de sentía ya hace unos días. Lo besé.

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Me quedé paralizada después de que él me correspondiera el beso. Ambos estábamos sentados en la vereda del estacionamiento mirándonos sin saber qué hacer o cómo racionar. Estaba impresionada de mi misma, jamás había hecho algo como eso antes, jamás había tenido un impulso de esa magnitud… jamás imagine besar a Alonso.

Lo cierto era que ya lo había hecho y no tenía ni la más remota idea de qué hacer. Decide irme y él me siguió, lo mire sin decir ninguna palabra, su mirada era de impresión, solo dije: “Me tengo que ir” y salí corriendo. Decidí mirar hacia atrás y él había avanzado, él estaba corriendo detrás de mí. Acelere mis pasos y cuando volví a mirar por segunda vez ví que él ya no corría más y se quedó parado mirándome, su cara lo decía todo, desconcierto, tristeza y aflicción.

Es extraño como pueden cambiar las cosas inesperadamente -¿Porque no pude evitar mis impulsos? ¿Por qué deje que pasara? Ahora realmente tengo miedo de arruinarlo todo. Tengo miedo de perderlo, él es sin exagerar lo mejor que me ha pasado desde que deje la escuela y quiero perder lo único que me ha hecho bien hasta ahora.

Llegue a casa desconcertada y con una sensación de odio conmigo misma.Mi mamá dejo una nota en la puerta de mi dormitorio: “Deje tu cena en el microondas, duerme temprano mañana tienes clases, tengo una reunión, llegaré tarde. Besos te quiere tu mami”.

No tenía hambre así que tome unas de las botellas de colección de papá, ya no les serviría de nada a él ahora que no vive con nosotras. Como es costumbre el ron tiene que acompañarse con algo  pero en casa no había ni un liquido decente para acompañarlo. Así que tuve que ir a comprar algo para servirme el ron y poder lentamente reflexionando acerca de lo ocurrido.

Rumbo a la tienda me percate que aún llevaba puesta la polera de Alonso, ese olor único de su perfume es inevitable de olvidar. Pensé en como entregársela pero ni siquiera sabía si volveríamos hablarnos después de lo que había pasado, no sabía ni siquiera si él querría seguir siendo mi amigo y no tenía cabeza para pensar como entregarle su polera.

La tienda más cercana estaba cerrada así que tuve que cruzar el otro barrio para poder conseguir una gaseosa. Al salir de la tienda y lista para cruzar la avenida veo que alguien se baja de uno de los buses.

No lo podía creer. Mis ojos me estaban jugando una mala jugada, una muy mala jugada.

Era Matías.

Continuara…

 

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Cap.3: Nueva Ema

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Probablemente mi redacción hoy este algo confusa y dispersa.

Mi vida parece una telenovela, con mucha tragedia y abundante drama. Yo no entiendo por qué la vida se empeña en siempre ponerme en los lugares menos oportunos, en los lugares en los cuales no quiero estar. Realmente quería huir de ahí, al decir verdad quería esconderme en el baño de chicas y nunca salir. Solo sabía que no quería que ninguno de los dos me viera y menos con esa expresión en mi rostro.

Si me preguntan qué es lo que sentía en ese momento realmente no sabría que responderles. No se muy bien aún sobre las emociones que me invadieron en ese momento, solo sabía que quería escapar. Era tanta mi incomodidad que empecé a sudar las manos y sentir una opresión en el pecho que justo se intensificó al verlos a ellos juntos, hablándose, sonriéndose, riendo mutuamente. Sentí sus miradas y sabía bien qué significaba esas miradas porque yo ya la conocía.

Los ojos brillantes de ellos dos y yo a unos metros de ellos.

Realmente no fue una buena escena.

Alguna vez ¿Han intentado quitarle el ‘play’ a un jugador que saben que esta a punto de ganar el juego? Justamente esa sensación de molestia combinada con fracaso es la que sentí yo en ese momento al verlos.

Cerré mis ojos y sentí una gota de agua en mi mejilla. En ese instante supe que tenía que desaparecer de ahí para evitar ser el ridículo en frente de ellos.

Fui al baño, mis mejillas estaban húmedas y mis ojos rojos… había llorado.

Me mire en el espejo y me observe a mí misma, estaba sola, era yo con mis lagrimas en los ojos y agitada. Me di cuenta de que estaba actuando como una tonta, una cobarde sin dignidad. Seque mis lagrimas, salí del baño y me dirigí al aula 309 del Instituto. Esperaba a que uno de mis amigos saliera para poder distraerme pero para mi mala suerte nadie estaba, el salón estaba completamente vacío.

Me quede a fuera aún con la esperanza de que alguien que conociera pase. Saque de mí mochila mi Ipod y empecé a escuchar “Cool” de Gwen Stefani – quizá no fue buena idea escuchar esa canción –

Supongo que querrán saber a quién vi…

Vi a Matías y Cristina juntos. Y verlos a ellos definitivamente no me hizo nada bien.

Los minutos pasaban pero para mí el tiempo en ese instante era irrelevante. Todo me daba vueltas, esa escena una y otra vez se volvía a pasar por mi mente y yo seguía igual de atónita sin  saber cómo reaccionar.

Y no es que no me hubiese imaginado ese día, de hecho sabía que ese día tarde o temprano iba a llegar porque – ¡Vamos! Vivimos en el mismo distrito – pero nunca imaginé reaccionar de esa forma.

Me imaginé una versión muy distinta. Sabía muy bien que Matías no es un chico que pueda estar solo, no es parte de su naturaleza. Sabía bien que Matías nunca dejaba pasar las oportunidades con las chicas por eso me había preparado mentalmente para ese día. De hecho en mi mente, al verlo con alguien más yo reaccionaba de la mejor manera y hasta podría decirse que sentía alegría por verlo bien con otra persona. En mi subconsciente era una forma de tratar de ser la mártir de la historia algo que definitivamente no paso y que cada vez que volvía a recrear esos 5 minutos de mi vida me seguía sintiendo mal.

Teniendo todas las canciones de Coldplay en mi mente – porque si, tengo todos los álbumes descargados en mi Ipod – baje las escaleras y al llegar al primer piso, exactamente en medio del patio Alonso estaba ahí.

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Él dijo:

¿Dónde esta la cumpleañera más linda? ¡Feliz cumpleaños Ema!

Extendió sus manos y me abrazó. Fueron los 5 segundos más largos y reconfortantes que he tenido.

Y si… hoy es mi cumpleaños.

Saliendo del Instituto fuimos a un café cercano – tenemos en claro que soy la persona con más surte en este planeta ¿cierto? – en este mismo café, a esa misma hora Matías estaba ahí y no solo, con Cristiana. Parecía que el mundo estaba en contra mía en el día de mi cumpleaños.

Matías estaba en el mismo café y a la misma hora al igual que yo. Él seguía con Cristina y un grupo de amigos, todos se veían muy bien. A los segundos todo su grupo se retiro del café. Compre un mocaccino y Alonso un frappucino de chocolate. Conversamos horas de horas, le conté lo que pasó con Matias y mi reacción que tuve al verlo. Él pudo despejar mi mente con algunas de sus ocurrencias, fue demasiado entretenido pasar tiempo con él.

Llegué a casa, exactamente hace unos 15 minutos, había toda una reunión familiar en la sala pero no me sentía del todo bien como para pasar tiempo familiar así que subí a mi cuarto. Entre al Facebook como siempre lo suelo hacer cuando llego a casa y ahí estaba esa notificación, la notificación más inesperada y agridulce que he tenido: “Matías a publicado en tu muro”. Al terminar de leer me quede sin respiración por unos minutos, suspire y le di click:

 ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! Pásala genial lmL y recuerda, siempre tenlo presente que Avril Lavigne apesta jajajajaja solo bromeo, diviértete (:

¿Cómo estoy?

Tengo una cajetilla de cigarros a mi costado y al otro un six pack de cerveza ¿Resume bien cómo estoy?

Tire mi laptop a un lado y me eche a la cama recordando todo lo que pase en mí secundaria, absolutamente todo. Supe que todos esos recuerdos quedarían en mi mente, supe que entre Matías y yo todo estaría bien. Dicen que no hay una primera sin segunda pero en está ocasión ya no existía una segunda. Historias así se ven poco pero historias como estas forman parte de una gran historia.

Hoy comienzo a escribir una nueva historia metafóricamente y literalmente. Una historia sin nada de perjuicios, ni lamentos, ni tristezas, solo yo y una nueva yo.

Hoy nace una nueva Ema, una que conoce muy bien lo que quiere. Por primera vez en mi vida se perfectamente lo que quiero y tengo grandes expectativas para mi futuro.

Me siento feliz y es lo que importa ¿No?

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Cap.2: Matías, el chico popular

NADA.
Así ha sido básicamente estos últimos meses desde que termine la secundaria. Aunque sé que en algún momento mi vida era diferente, todo cambio desde aquel día, y la verdad es que no la extraño.

¿Saben…? La popularidad puede llegar a hacer muy adictiva… ahora lo sé. Y aunque me cuesta admitirlo, debo decir que lo que más extraño de esa “popularidad” es a Matías.

Matías era el clásico chico popular por ser músico. Era la guitarra principal de su banda, se llamaba Declive y de hecho no eran tan malos. Matías junto a su mejor amigo Nadir formaron la banda y todas las chicas morían por ellos dos. Eran como esa clase de sueño “ideal” que toda chica y su mejor amiga deseaban tener. La sola idea de que los dos amigos tengan como enamoradas a dos mejores amigas era todo un anhelo.

Matías, como es de esperarse, tenía el típico look hipster roquero y buen gusto para la música. Creaba canciones, era bueno en historia y de hecho era bastante simpático. Era más alto que yo, de tez blanca, ojos claros, contextura delgada y el cabello lo llevaba desarreglado. Cuando lo conocí, en tercer año, llevaba el cabello medianamente largo, me encantaba cuando giraba su cabeza porque sus rulos se movían. Para el cuarto año se lo cortó y aunque todos extrañaban sus rulos, igual se le veía muy bien.

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El día que lo conocí – no puedo negar que fue un buen día – se cumplía el primer mes de haber conocido a Michelle.

***

¿Quién es Michelle?

Bueno esa es una historia que no quiero contarla ahora pero que probablemente en algún momento me anime contarla, sin embargo, trataré de hacer una breve introducción de la tan conocida Michelle – espero estar a la “altura” – Michelle era la única chica que desde el primer día de la secundaría se coronó como la chica más sexy y popular de todo el grado – si, era una zorra – Un día en mi normal y ordinaria vida en tercer grado, Michelle me habló en el recreo y como verán ella hizo que mi popularidad por ese entonces de 0 % creciera a un 60 %.

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***

Pero volviendo a lo principal, ese día fuimos a la reu de Sandra por nuestro primer mes como BBF – Best friend forever irónico, ¿no? – y por supuesto Michelle y sus seguidoras – no te preocupes si pensaste en sus zorritas yo les digo así todo el tiempo – se encargaron de que todos los populares fueran. Fue así que Michelle me presento a Matías.

Michelle: ¡Hey Matías! ¡Ven! ¡Te quiero presentar a alguien!
Matías: Okey. – Se aproximó – Hola
Michelle: Ella es Ema, ¿Recuerdas? ¡La chica de lentes! Recuerdas que te dije que la cambiaría. Pues ¡Admira a mi obra maestra!
Matías: ¡Oh! – Sorprendido – Qué gran cambio.

Lo sé, gran conversación.
Pero al decir verdad la conexión que tuvimos ese día fue más simbólica y no lo hago sonar cursi, realmente fue así. Ese día bailamos toda la noche, aunque ninguno de los dos lo sabía hacer igual fue divertido – realmente me divertí – Cantamos, me enseñó a tocar la guitarra y por primera vez fume y obviamente no me fue muy bien. Matías aparentemente hizo girar mi mundo. Pero sé que ahora eso suena realmente pretencioso y ridículo.

Ayer lo vi después de 4 meses.

No me mentiré a mí misma, la verdad es que aún me hace sentir esos ‘escalofríos’. Es algo que retumba mi corazón y tal vez ahora no esté muy segura de lo que sienta por él, porque me confunde más él que las matemáticas, pero sé que debe terminar.

Al terminar la secundaria, como todos, tenía muchas dudas y temores con respecto a mi futuro. Tenía una serie de preguntas a las que me daba miedo de responder. Luchaba conmigo misma para no tener que lidiar con las despedidas, tenía la típica crisis de anti madurez, no quería crecer, no quería dejar la escuela – aunque sabía que en ella no la pase bien – no quería dejar a mis amigos – los poco que tuve – y tenía miedo al ¿Qué haría después de terminar la secundaría?, al ¿Volveré a ver a mis amigos?, ¿Me alejaría de Matías? – aunque parte de eso me alegraba pero en alguna parte de mí me ponía de malas.

Es bastante curioso ahora que lo pienso… antes de ser la chica popular, esa chica a quienes todos los chicos superficiales querían tener como amiga, yo era una chica del montón. Nadie recordaba a esa chica. Para los populares nunca existí antes de ser solo una plástica más de su grupo.

Después de ese ‘histórico día’ – así lo llamo yo – las cosas cambiaron radicalmente.

Bueno esto si tengo que contarlo, esto es una gran historia. ¡Oh, sí! ¡Sí que lo es!

Si creían que en mi vida todo estaba ‘marchando muy bien’ que tenía ‘las mejores amigas’, que había conocido al ‘chico más popular’ y que al parecer le agradaba pues, se equivocan. Terminando el cuarto año en la fiesta de despedida, Michelle organizó un show final. Subió a la mesa del buffet ebria y dijo:

“Yo y las chicas tenemos una gran sorpresa para alguien muy especial que se encuentra aquí. ¡Ven! ¡Vamos Ema, sube! ¡No seas tímida!”

Subí estúpidamente y cuando todos en la fiesta me miraban un balde lleno de aderezo cayó sobre mí. Quede manchada completamente y como si fuera poco Michelle continuó hablando:

“Ema, Ema, Ema. ¡Qué ingenua! Creo que a estas alturas ya debiste haberte dado cuenta, ¿No? Acaso… pensaste que nosotras éramos tus amigas ¡En serio pensaste eso! ¡Qué patética! En serio creíste que podrías llegar hacer una de nosotras. En serio pensaste que podrías ser popular. Tú seguirás siendo del montón. Siempre lo serás… Sí pues, te engañamos”

Pero no tienen por qué sentirse afligidos. Lo que pasó esa noche fue producto de los celos – sí, celos – Michelle sintió celos y pues ahora entiendo lo que significaba para ella.

La noche anterior al día de la fiesta ella me vio con Matías a punto de besarnos – debo decir que es la primera vez que escribo que estaba a punto de besarlo… y se siente muy bien escribirlo – Se decía que a Michelle le gustaba Matías desde el cuarto año de primaria. Yo no sabía de sus sentimientos en ese momento solo sentía pena por mí misma por haber creído en todo, en la gran falsa y que finalmente ellas habían logrado su cometido conmigo.

Solo sacó algo positivo de esa noche porque algo de lo que dijo Michelle era cierto, fui ingenua. Muy ingenua. De repente todos se olvidaron de que en algún momento yo fui alguien importante y solo me trataron como antes, como si nunca hubiera existido esa chica popular que alguna vez fui. Después de darme cuenta que evidentemente a esas personas nunca les importé como amiga, todo cambió en mí.

Anhelaba libertad, independencia, quería alejarme de todo, de la escuela, de todas esas personas que nunca les importe, de todos esos tontos chicos y chicas populares que en algún momento me utilizaron, me quería alejar de todo… hasta de él. Pensé que si me alejaba de Matías empezaría a crecer, a madurar pero… la verdad es que me dolía hasta solo pensar en ello. Era algo mucho más complicado de lo que yo esperaba.

Para el siguiente año ya nadie recordaba lo que alguna vez fui, conocí a los amigos que siempre debí conocer, ellos me ayudaron mucho. Es así, la vida continua y las cosas estaban como si nunca hubiera pasado nada. Es cierto cuando dicen que “las cosas pasan por algo” porque a mí particularmente las cosas no me salieron como las planeaba.

Al escribir esto solo me hace pensar lo tan enganchada que estaba por Matías y me hace sentir ridícula… atenta contra mi propia dignidad y orgullo. Iré a fumarme unos cigarros y continuaré escribiendo después de ello. Probablemente mi redacción cambie. 

***

Volví.

He hablado mucho de Matías. Ahora quiero contarles de Alonso.

Encontré a Alonso en el momento preciso. Me hizo muy bien su llegada de él en mi vida.

Lo conocí un día de clases del instituto, recuerdo que él estaba con unos pantalones verdes y traía un polo blanco. Me pregunté ¿Qué hombre usa pantalones verdes? Me pareció muy gracioso ver al único chico del instituto, probablemente, con pantalones pitillo y de color verde. Tuvo que ser Ana, una compañera de clase, quien me lo presentó.

Fue casual, sencillo y a la vez perfecto.

Era el clásico chico que siempre busca sacarte una sonrisa. El llegarlo a conocer me hizo bien, sobre todo en ese momento de mi vida. Arreglo todas las cosas rotas que estaban en mi interior y aunque suene cursi, lo hizo. Me sentía yo misma y esa sensación era increíble. Sin exagerar, conocer a Alonso posiblemente entra en la lista de las mejores cosas que me han pasado en la vida.

Alonso es parte de mí y no me imagino sin su apoyo. Y aunque suene a que dependo de él, pues me alegra saberlo. Sé que puedo contar con él.

Alonso es una poesía. Me encanta que él fuese esa persona que de alguna manera le diera ese balance a mi vida. Le debo mucho a él.

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Cap.1: Jungla

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Hoy es viernes 27 de Enero, el año es realmente irrelevante.

Solo pretendo redactar lo que hoy particularmente me di cuenta y bueno, también porque es un día muy aburrido…

Quizá sea una noob por escribir parte de mi vida privada, pero saben… si llegaron hasta aquí, pues ¿Qué tienen que perder?

Acabo de terminar mi secundaria, soy una “chica graduada”. Me dieron el típico discurso que dan todos los años los profesores a los graduados: “Tienen todo un futuro por delante. Les deseamos los mejores éxitos en sus vidas”.

Si me preguntan a mí, todo esto es una $%&# – se imaginan lo que quise decir – 

Probablemente sea por los efectos de la resaca que llevo ahora. Sinceramente estoy siendo muy agresiva al escribir, no suelo ser así, pero tengo motivos para estarlo. Si, pretendo contarlo.

Aquí va la historia que “esperan leer” – si, fue sarcasmo

He vivido mi vida aislada y no exagero.  En un inicio sentía que no me aceptaban, pero luego me di cuenta de que era así. Todos me veían como la “chica rara” y en lo único que no podía dejar de preguntarme es ¿Cómo es que todos se consideraban normales? Desde mi punto de vista es totalmente ridículo. Siendo honesta ¿Quién les dio ese poder? Aunque mi opinión poco importaba. Debo decir que en realidad ellos eran los noob que nunca trataron de conocerme, ni saber como soy.

Veamos mi HIPÓTESIS.

HIPÓTESIS: “La secundaria es una jungla”

EXPLICACIÓN: En esta clase de “vida” se encuentra una gama muy exótica y única de animales. Podrías encontrar desde animales feroces hasta los animales más inofensivos.

Aquí les va una explicación de la cadena alimenticia:

1.Los leones:
Los leones son los típicos “chicos más populares” de la escuela, chicos que les gusta el deporte (por no decir que solo juegan fútbol), los músicos (chicos que saben tocar apenas una guitarra y tienen una voz que puede llegar a algunas notas altas) y los que  simplemente son atractivos por naturaleza (si, los que terminan siendo tu crush, acéptalo).

2.Las zorras:
Bien… realmente no se qué decir de ellas. Sé que sin necesidad de entender un lenguaje vulgar saben muy bien de quienes estoy hablando. Efectivamente, de las “lanzadas” de la escuela (un término aceptable digno de este blog) y como por arte de magia o misteriosamente pertenecen al grupito de los populares.

3.Los venados:
Como bien saben son presa muy fácil.  Son como una clase de ‘carne fresca’ para los “leones”. Son esos chicos que les encanta los números y siempre ocupan los primeros puestos en los bimestres, los típicos “nerds”.

4.Las hormigas:
Las hormigas en la última categoría de la pirámide alimenticia – que no les sorprenda – Son los del montón, los que posiblemente son los más inofensivos, los que pasan  desapercibidos. Los populares jamás se  molestarían en saber algo sobre ellos, para ellos somos solos los chicxs ordinarios…

Y como leyeron, ellos me consideraban una más del “montón”.

Era una chica hormiga y rara ¿Quién querría ser amiga de alguien como yo?

Bueno si piensan que “soy la chica rara de la clase, una antisocial igualada que no tiene nada más importante que hacer que escribir este blog  porque no  tiene una vida propia” pues, en algo tienen razón. En alguna etapa de mi vida me sentí de esa forma.

La secundaría no es fácil, al menos no para todos. No lo fue para mí. Tuve amigos y de los mejores. Fueron honestos, amables y mis confidentes. Solo que me di cuenta muy tarde de ellos.

¿Quién no ha pensado que al ingresar a la secundaria sus vidas cambiarían? ¿Que darían un giro de 180º y tendrían más autoridad, respeto y hasta podrían llegar a ser populares?  En cambio yo… yo solo quería terminar la secundaria. Sin embargo, lo cierto es que mi vida si llego a tener ese giro.

Irónicamente me empezó a gustar alguien…

Como toda chica… me gustó alguien, me desilusione, sufrí y volví a reponerme.

Ninguno se escapa de esa ilusión de la secundaría, esos amores que dicen ser para “toda la vida”. En ese momento uno solo cree que ese sentimiento será eterno, para siempre, perdurable… y en ese instante es donde empiezan los problemas, por creer que esa ilusión será duradera y la indicada.

Muchos sufren y es porque la gran mayoría tiene casos como:  los amores no correspondidos, las infidelidades, los que se aprovechan, los que apuestan y lo peor de todos, los que mienten.

Todo lo escrito es cierto y estoy segura de escribirlo porque a mí me pasó.

Me sentí por un largo tiempo como en el cielo, sobre todo me sentía aceptada por los demás y me sentía de esa forma porque me gustó un chico muy opuesto a mí, un “popular”. Algunos creían que sería mi fin, otros que sería mi emancipación – por alguna extraña razón

Todos tenían una versión de la historia entre  Matías y yo.

Yo solo sabía una cosa: Matías era el chico que me gustaba y que durante mi último año en la secundaria todo se basó en él. Básicamente toda mi vida se resumió en tan solo un año. Yo no tenía planeado nada para mis 16, pero mi historia cambió cuando conocí a Matías… solo bastó un año para sentir lo que sentí… solo un año.

PD: Donde quiera que estés Matías, espero que te encuentres bien.

Publicado por Andy Calen©